Fernando Zunzunegui
La crisis de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, puesta de relieve en la escenificación de la dimisión de Conthe en el Congreso de los Diputados, está sirviendo para que se abra un debate sobre la justificación y régimen de este tipo de organismos. Veamos cuales son los principales problemas detectados y las lecciones que podemos extraer para solucionarlos.
El primer problema detectado es el de la posible injerencia del Gobierno en las decisiones de la CNMV. El control sobre la opa de Endesa puede haberse visto afectado por las intervenciones políticas. Conviene en este punto distinguir entre las actuaciones del Gobierno en ejercicio de su política económica e industrial y las decisiones técnicas de la CNMV, pues están en distinto plano y no tiene porque haber conflicto entre ellas. Del mismo modo que el Gobierno no debe interferir en las decisiones de la CNMV sobre las operaciones que tienen lugar en el mercado, la CNMV no puede pretender controlar la política económica del Gobierno. Cada uno tiene bien definidas sus competencias, uno debe gobernar, y, el otro, vigilar el mercado. Sin embargo, de las declaraciones de Conthe en el Congreso se deduce que determinados consejeros de la CNMV se han podido apartar del criterio técnico que debe guiar sus decisiones atendiendo a instrucciones políticas. En tal caso, habrían incumplido sus funciones actuando como políticos en lugar de cómo técnicos y deberían ser apartados de sus cargos.
En este punto conviene precisar que, con el fin de coordinar las decisiones de la CNMV con la defensa de la moneda y la supervisión bancaria, forman parte del Consejo de la CNMV, la directora general del Tesoro y el subgobernador del Banco de España. Estos consejeros no forman parte del Comité Ejecutivo de la CNMV y deben limitarse en los plenos del Consejo a sus tareas de coordinación, absteniéndose de votar en aquellas cuestiones que queden fuera de la competencia del organismo al que representan. Por ejemplo, tendrán voz y voto en una operación de mercado que afecte a un banco, por comprometer a la moneda y a la supervisión bancaria, pero deberán abstenerse en una operación que se circunscriba al sector de la energía.
Otro problema detectado es el de la internacionalización de las operaciones financieras. Muchas operaciones de mercado, como la opa sobre Endesa, desbordan las fronteras nacionales y es necesario que la CNMV actúe de forma coordinada con otros supervisores nacionales hablando además el mismo lenguaje. En la actualidad, la regulación financiera responde a unos principios internacionales establecidos por la Organización Internacional de Comisiones de Valores IOSCO) y, a nivel europeo, por el Comité Europeo de Reguladores de Valores (CESR). Y se equivocan los que aleguen que esos principios no son Derecho aplicable en España. Las facultades de los supervisores nacionales para aplicar e interpretar los principios internacionales de regulación financiera, de conformidad con el denominado procedimiento Lamfalussy, han sido reconocidas por el Parlamento Europeo y forman parte de nuestro ordenamiento. No podemos pretender seguir siendo diferentes y tratar a la CNMV como si fuera una dependencia de la Administración del siglo XIX. La CNMV es un moderno supervisor financiero que participa en el control de un mercado globalizado, en colaboración con otros supervisores nacionales. Hay una convergencia internacional en las prácticas de supervisión financiera, que también resulta aplicable a la CNMV como miembro del CESR. A través de estos criterios internacionales se llenan las lagunas que pudieran existir en los ordenamientos nacionales y se da seguridad jurídica a los operadores. No resulta pues admisible ampararse en la letra de la ley nacional para permitir conductas contrarias a los principios internacionales incorporados a nuestro ordenamiento. Por ejemplo, de conformidad con dichos principios el anuncio de una opa futura con el fin de perturbar una opa en curso es una manipulación del mercado que debe ser sancionada, con independencia del grado de precisión que el tipo infractor reciba en el ordenamiento interno.
Publicado en CincoDias.
La CNMV vive su peor crisis desde que fue creada por mandato legal en 1988. En su corta vida ha sido sacudida por la crisis de la agencia de valores AVA y remodelada tras el escándalo de Gescartera. De estas crisis salió fortalecida. Fue dotada de mejores medios y profesionales y de un reglamento de régimen interior análogo al del Banco de España. Por esta razón la crisis de Conthe no ha afectado al funcionamiento ordinario de la Comisión. El casco del buque resiste bien a la tempestad. Los problemas están ahora en el puesto de mando. Según ha informado Conthe en su comparecencia parlamentaria, determinados miembros del Consejo de la CNMV se han apartado en sus decisiones de las propuestas técnicas, atendiendo a instrucciones políticas. En concreto, pese a que el Comité Ejecutivo del organismo, siguiendo las propuestas de los técnicos, decidieron abrir expediente a Acciona y Enel por incumplir la normativa de opas, al anunciar una opa perturbando la opa de E.ON en curso, cuando se trasladó la decisión al pleno del Consejo, la decisión de la mayoría fue la de no actuar, y no abrir, por lo tanto, expediente sancionador a dichas empresas. Este hecho no es un mero fallo o discrepancia en el seno del Consejo del ente supervisor. Es, de confirmarse, una actuación contraria a la ley que debería determinar la inmediata dimisión de los consejeros implicados.
El pleno del Parlamento Europeo del 24 de abril de 2007 ha adoptado la propuesta de Directiva sobre servicios de pago. El texto de la Directiva se deberá remitir al Consejo de la Unión Europea para su adopción definitiva. Los Estados miembros tendrán de plazo para transponer la Directiva al Derecho interno hasta el 1 de noviembre de 2009.
Fernando Zunzunegui, es abogado mercantilista independiente y consultor especializado en regulación financiera. En la actualidad, también es asesor de la Comisión Europea. Sus amplios conocimientos en materia de normativa bursátil le llevan a concluir que la CNMV está actualmente muy debilitada. «La institución no está cumpliendo con los criterios de autoridad que exige el mercado», afirma.
La Dirección General del Tesoro y Política Financiera ha publicado el proyecto de real decreto sobre el régimen de las ofertas públicas, abriendo el período de audiencia pública hasta el 10 de mayo de 2007. Se trata de un texto bien redactado que desarrolla lo dispuesto en la nueva redacción del Capítulo V del Título IV de la de la Ley del Mercado de Valores, sobre las ofertas públicas de adquisición, dada por la Ley 6/2007, de 12 de abril. Contiene 50 artículos, agrupados en 10 capítulos, dos disposiciones adicionales, una transitoria, otra derogatoria y cuatro finales, junto a un anexo que recoge un esquema del contenido del folleto.
Con antelación a su presentación oficial en la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso de los Diputados se ha puesto en circulación el Informe Anual del ejercicio 2006 de la CNMV.
Las retrocesiones son comisiones que el intermediario recibe del distribuidor de los valores, quien previamente las ha cobrado del inversor incluyéndolas en el precio. El inversor desconoce estos detalles. Generan un conflicto de interés en perjuicio del cliente. Tras la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID), es decir, a partir del 1 de noviembre de 2007, las retrocesiones quedarán prohibidas por constituir un incentivo (inducement). Tan sólo se permitirán aquellas que redunden en una mejora del servicio al inversor y sean transparentes.
Se trata de una ley de transposición parcial al Derecho interno español de dos directivas comunitarias, la Directiva 2004/25/CE, de opas, y la Directiva 2004/109/CE, de transparencia de los emisores. Es una importante reforma que incorpora o da nueva redacción a 18 artículos de la Ley del Mercado de Valores.
Se ha publicado el Informe de la Administración Concursal de “Afinsa Bienes Tangibles, S.A.”, de 29 de Marzo de 2007, presentado al Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid, emitido por los administradores concursales Javier Díaz-Gálvez de la Cámara, Benito Agüera Marín y Ana Fernández-Daza Álvarez.
